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sábado, 9 de diciembre de 2017

Reseña Nº 194: La abadía de Northanger

La abadía de Northanger (1818)



ricardo-carrion
Jane Austen (1775-1817)
Penguin clásicos
368 páginas

Catherine Morland es una chica de diecisiete años, es hija de un clérigo rural, por lo tanto su familia no tiene una gran fortuna, además tiene muchos hermanos. Ella es una chica bastante inocente, podría decirse que es ingenua, confía demasiado en las personas, lo que es algo lógico tratándose de una joven muchacha del mundo rural. Ella es la heroína de esta novela, pero no encaja en el perfil de la típica protagonista. Su vida es tan aburrida, que la única familia importante con la que puede relacionarse son sus vecinos, los Allen. Los cuales lamentablemente no tienen hijos, por lo que tampoco tiene vecinos de su edad para socializar. Debido a esto, su afición más grande es leer  novelas góticas. Lo que la ha dotado de una poderosa imaginación.

Pero los Allen van temporalmente a pasar unos días al Balneario de Bath. Y deciden invitar a Catherine. Desde ese momento su vida toma un giro inesperado. Y a pesar de disfrutar de todos los encantos del lugar, no encuentran personas conocidas con las cuales entablar relaciones. Hasta que un día aparecen los Thorpe, antiguos conocidos de Mrs. Allen. Debido a este encuentro la ingenua Catherine forma un poderoso lazo de "aparente" amistad con Isabella Thorpe, una chica de su edad que también gusta de la lectura y, además, conoce muy de cerca al hermano de Catherine, James. 

Luego, otra familia comienza a entablar relaciones con los Allen y Catherine: Los Tinley. Gracias a un primer acercamiento en un baile por parte de Henry Tinley, el hijo menor de la familia, comienza a formarse un precioso lazo de algo más que amistad entre él y Catherine. 
Pero el comienzo de este pequeño romance, se ve algo entorpecido por el hermano de Isabella, Henry Thorpe, quien no deja ninguna duda de su intención de cortejar a Catherine. 

Todo comienza a tomar un giro inesperado cuando a la fantasiosa Catherine la invitan a pasar una temporada en la antigua Abadía de Northanger. Un lugar que toda lectora de novelas góticas desearía visitar. Allí, la joven e ingenua Catherine se dejará llevar por su desatada imaginación, escudriñando en el pasado de un antigua familia. 

"Pues considero que aquella persona, caballero o señora, que no sabe apreciar el valor de una buena novela es completamente necia". Pág. 184. 

La novela está claramente dividida en dos partes: la primera desarrollada en Bath y la segunda en La abadía de Northanger. Pero es en Bath donde se tejen los hilos argumentales que llevarán la tensión narrativa hasta el final. Es en ese balneario donde se fijarán las relaciones entre las familias que irán involucrándose en la vida de Catherine: Los Thorpe y los Tinley. Estas dos familias son lo suficientemente contratantes para para encausar la atención del lector en sus diferentes acciones.

Lo interesante, es que a ojos del lector los comportamientos de los Tinley y los Thorpe son evidentes. Pero la protagonista no se da cuenta, brilla en ella la inocencia. Lo mismo pasa con sus protectores, los Allen, que parece que vivieran en las nubes. Y en eso se apoya Austen para realizar una narración irónica y sarcástica. Delata estos hechos evidentes, aclarando y puntuando que su heroína no se da cuenta. Definitivamente la narración de esta historia es la que logra darle el factor diferenciado con respecto a sus otros libros. Es amena, divertida, entra como una ráfaga de aire fresco a aliviar cualquier momento engorroso. Es el punto fuerte del libro.

No encontré puntos bajos o situaciones que me aburriera de la novela, al contrario, todo el tiempo Austen sabe como mantener la tensión narrativa. Hay momentos en que el amor y el romance se encargan de mantenerla, pero cuando es necesario las intercambia por el misterio y la imaginación. Sobre todo cuando la protagonista pasa un tiempo en La abadía de Northanger, dejándose influenciar por la lluvia, el ambiente gótico y los cuentos de misterios de Mr. Tinley.

En esta novela no hay puntos intermedios, hay personajes que el lector amará y otros que odiará profundamente. Y esa sensación hará que la lectura se haga muy adictiva en algunos capítulos. Me saco el sombrero ante la habilidad de Austen para narrar. En este libro, además, se encarga de destacar el amor por la lectura, pero no cualquiera, sino por la lectura de novelas. Carga contra todo aquel que denigre dicho hábito lector. Quedé encantado con este libro.

Novela, sí. ¿Por qué no decirlo? No pienso ser como esos escritores que censuran un hecho al que ellos mismos contribuyen con sus obras, uniéndose a sus enemigos para vituperar este género de literatura, cubriendo de escarnio a las heroínas que su propia imaginación fabrica y clasificando de sosas e insípidas las páginas que sus protagonistas hojeas, según ellos, con disgusto... Dejemos a quienes publican en revistas criticar a su antojo un género que no dudan en calificar de insulso, y mantengámonos unidos los novelistas para defender lo mejor que podamos nuestros intereses. Pág. 101. 


Ricardo Carrión
Administrador del blog 

domingo, 3 de diciembre de 2017

Reseña Nº193: Edgar Allan Poe. Cuentos selectos

Edgar Allan Poe: Cuentos selectos

Edgar Allan Poe (1809-1849)
Ediciones LEA
Colección filo y contrafilo
224 páginas

Esta antología de cuentos, tiene tras de sí, un trabajo de selección bien especial, ya que lo que busca, no es reunir lo cuentos más famosos, sino mostrar la versatilidad que tenía Poe al escribir. Es por eso que dentro encontraremos historias de todo tipo, predominando eso sí, las de horror.

Ligeia y La caída de la casa de Usher, son las dos historias que encabezan la lista de los relatos macabros en este libro. Ligeia es, según los entendidos, el cuento favorito de Poe, mientras La caída dela casa de Usher uno de los más famosos. Con atmósferas marcadas por el suspenso, sumando descripciones tanto físicas como psicológicas, nos llevan por la senda de un terror ascendente que no declina hasta que estalla. En ellas, Poe indaga en uno de los temas que más lo atormentaban: La muerte.

La Muerte aparece recurrentemente asociada a muchos de sus relatos, en algunas de forma más evidente y gráfica que en otros. Por ejemplo, en La verdad sobre el caso del señor Valdemar, recurre a la hipnosis como eje conductor, pero es la muerte la que sorprende y da el giro y remate al cuento. Pero dentro de los relatos de horror, algunos se van al extremo del sadismo con historias tan crudas y sorprendentes como lo es El corazón delator y El gato negro.

¿No les he aclarado ya que lo que ustedes, equivocadamente, denominan locura es solamente una excesiva agudeza de los sentidos? Pág. 114. (El corazón delator)

Pero así como se va hacia los extremos más oscuros, también utiliza los más ingeniosos, sin dejar de lado el elemento muerte. En la máscara de la muerte roja no solo recurre al ingenio, sino también al elemento fantástico para causar sorpresa en el lector, es un relato que urde fantasía y misterio, para que el lector descifre su significado a medida que avanza, aunque al final, la sorpresa siempre está esperando.

Hay dos relatos en donde Poe logra una tensión narrativa magnífica, y lo hace poniendo a los protagonistas de la historia en una situación que desconocen, descolocándolos por completo. Pero al mismo tiempo los presiona, lo asfixia lentamente; los deja sin esperanza. Y para eso se sirve de algo tan horroroso como ser enterrado vivo en El entierro prematuro, o verse sometido a las perversas torturas de la inquisición como en El pozo y el péndulo (el mejor relato para mi gusto del libro).

"Cuando surgimos del más profundo de los sopores, rompemos la tela sutil de algún sueño. Y sin embargo, apenas después (tan frágil puede haber sido aquella tela) no nos acordamos de haber soñado". Pág. 205. (El pozo y el péndulo)

Pero así como juega con el horror en sus distintos niveles a lo largo de sus historias, también, gracias a su prodigiosa imaginación, logró escribir cuentos de estilo analítico policial. Sentando las bases de la novela policial moderna. De esos cuentos, en este libro solo aparece uno: La carta robada. En él aparece como personaje principal, Auguste Dupin, un francés que lleva el título de Chevalier. Astuto y muy imaginativo, Dupin es aficionado a los acertijos, y gracias a sus grandes poderes de observación, percibe detalles inapreciables para la policía. Se pone en la mente del criminal y así es capaz de resolver los casos que la policía no puede. Sin la imaginación de Poe, no existirían detectives como Sherlock Holmes o Hércules Poirot.

"Las matemáticas son la ciencia de la forma y la cantidad; el razonamiento matemático es simplemente la lógica aplicada a la observación de la forma y la cantidad. La gran equivocación reside en suponer que incluso las verdades de lo que es llamado álgebra pura son verdades abstractas o generales". Pág. 83. (La carta robada).

A pesar de que ya he exhibido algo de la gran variedad de cuentos que escribió Poe. Aún en el libro quedan dos tipos bastante interesantes. El primero es William Wilson, en donde recurre a un tema muy utilizado en la literatura: El doble. Pero lo hace subyugándolo a su propio estilo terrorífico. A pesar de eso, me hizo recordar a Stevenson con su Doctor Jekyll y Mr. Hyde, o a Borges, con su cuento El otro. Y para terminar, un cuento con estilo aventurero. Un descenso en el Maelström, nos lleva a un mundo de leyenda, en donde el temible remolino pone en duros aprietos a una pequeña embarcación. Este cuento no solo puede ser considerado como de aventuras, sino también como analítico, por la capacidad de deducción del personaje principal para enfrentar el problema en el que se ve envuelto y, además, cuenta una historia dentro de otra, usando el mismo estilo que en El retrato oval, también incluido en esta edición.

Me pareció que este libro trae una espléndida selección de cuentos de Poe, capaz de retratar el poder de su imaginación. La cual disfruté mucho y recomiendo a todo aquel que quiera empezar a conocer al autor.

Muchas gracias a Ediciones LEA y a Zig-Zag Editorial 

Ricardo Carrión
Administrador del blog


viernes, 24 de noviembre de 2017

Reseña Nº 192: La dama del perrito y otros cuentos

Antón Chéjov: La dama del perrito y otros cuentos

Antón Chéjov (1860 -1904)
Ediciones LEA
Colección Filo y Contrafilo
192 páginas

En la presente edición se han seleccionado cuentos que van desde 1884 a 1889, el período más fecundo del autor. Chéjov, admirado por grandes cuentistas como Cortázar o Katherine Mansfield, es uno de los autores rusos más destacados de todos los tiempos, debido a su estilo único. Un estilo que nace desde su propia bondad por el ser humano, por el prójimo. Sin grandes recursos estilísticos, con un léxico pobre, con combinaciones de palabras casi triviales, sin ser un armador de frases, logró impactar a sus lectores con la verdad humana.

Los personajes de Chéjov portan una verdad humana triste y hermosa. Son imperfectos, pero volcados hacia un sin sentido, vagabundos de la nada. Sus pasos se pierden en el gris del paisaje, en el frío de la nieve. Persiguen sueños lejanos, amores y recuerdos imposibles, dejando de lado a lo inmediato, a su entorno. En los primeros cuentos que aparecen en esta edición, inmediatamente se puede notar ese patetismo, esa ansia de lograr algo por el simple hecho de mantenerse en inercia, sin considerar a las personas cercanas. En boda por interés y Una Ana colgada del cuello, podemos apreciar a los típicos personajes Chejovianos. Solo piensan en su propio beneficio, olvidándose de los demás, volviéndose inmunes al dolor ajeno, cegados por el interés personal. Caminan por el mundo haciendo daño, sin darse cuenta.

Esta habilidad que tiene de crear personajes completamente humanos, de esos que se equivocan a cada instante, se puede ver reflejada perfectamente en los cuentos de La cerilla sueca y El beso. Allí no solo logra llevarnos por la senda de un cúmulo de equivocaciones humanas, sino también de las repercusiones de las mismas, y más aún, de la propia ignorancia de los personajes que no se dan cuenta de sus errores. En esos dos cuentos nos sumerge en el misterio, hay un enigma que resolver, pero cuando se trata de Chéjov no se sabe si lo que encontremos al final es una respuesta certera o simplemente una realidad triste y gris: Desesperanza difuminada.

El relato más largo del libro es El pabellón número seis. Chéjov no se caracterizaba por hacer buenos relatos extensos, su mayor virtud era la brevedad. Es por ello que el inicio de El pabellón número seis es un poco confuso y pierde un poco de tensión. Pero todo mejora cuando el autor hace uso de la extensión para plasmar reflexiones en los diálogos. No solo el cuento en sí mismo como estructura, comunica un mensaje, sino también el debate interno de los personajes.

"Cuando un hombre de edad adquiere edad y conciencia, parece sentirse dentro de una trampa sin salida. Al margen de su voluntad y en virtud de una serie de casualidades, se la ha sacado de la nada a la vida..." Pág. 99. 

La tristeza es uno de lo cuentos más cortos del libro y, como bien dice su título, es el más triste. Es conmovedor y tan real que duele. Luego viene un compendio de cuentos de oficio. En ellos el autor deja de lado un poco la ficción para hablar de técnica de lectura y escritura. Finaliza el libro con un cuento clásico: La dama del perrito.

En ese último cuento se puede apreciar la grandeza de Chéjov. Logra retratar la vida de dos personas que se encuentran por casualidad, por el simple hecho de que ella paseaba a su perro y él la ve. Los dos son casados, tienen familia y una vida, pero desde ese instante, todo aquello en lo que creían resulta ser falso, comenzando así una aventura amorosa llena de traspiés. A tal punto que su vida real, lo que hacen de día, mientras no se ven, es la mentira y el engaño; lo falso. Mientras que sus encuentros nocturnos es donde son verdaderos y felices. La solución a su problema, en la que tanto piensan, se diluye en el final, en el que solo hay un nuevo comienzo, al más puro estilo Chejoviano, sin climax, sin punto final, rompiendo las reglas de la narrativa con su genio.

"El amor de Anna Sergueevna y el suyo, era semejante al de dos seres cercanos, al de familiares, al de marido y mujer, al de dos entrañables amigos. Parecía que el destino mismo los había predestinado el uno al otro, resultándoles incomprensible que él pudiera estar casado y ella casada". Pág. 186.

Muchas gracias a Ediciones LEA y a Zig-Zag editorial por el envío del ejemplar.

Ricardo Carrión 
Administrador del blog

viernes, 17 de noviembre de 2017

Reseña Nº 191: Sin azúcar

Sin azúcar

Daniela Márquez Colodro
Editorial Zig-Zag
Colección viento joven
208 páginas

"Me llamo Ema, tengo once años, y a los nueve tuve que aceptar que mi cuerpo no producía insulina". Pág. 8.

La pequeña Ema tiene una vida normal. Durante la semana asiste al colegio y va a clases de natación, los domingos los pasa con sus padres y vive en una población muy tranquila de Estación Central, en Santiago de Chile. Su casa está ubicada en un pasaje bastante aburrido, donde no hay más niños de su edad, salvo por Yan Zin, una niña de origen chino, un año mayor que ella, cuyos padres se erradicaron en Chile cuando era una recién nacida. Es por ello, que ha construido una amistad inquebrantable con Ema. Desde pequeñas han sido vecinas y amigas a pesar de no ir al mismo colegio. Todas las tardes se reúnen después de clases para hacer tareas y pasar el rato juntas. El hecho de que sus familias tengan culturas diferentes, solo ha constituido una vida más interesante para estas niñas.

A pesar de lo anterior, Ema no se puede sentir normal, ya que depende desde los nueve años de la insulina. Su madre se ha hecho cargo de inyectársela diariamente y de medirle el azúcar en la sangre (Glicemia) por la mañana y por la noche. Vive de esa forma, tratando de mantener su cuerpo en equilibrio. Debe mantener su glicemia entre ciertos rangos para evitar una crisis por la baja o alza del azúcar en su sangre. Es por eso que debe comer seis veces al día pequeñas cantidades de alimento. Bajo estas reglas, se desenvuelve en un mundo donde no encuentra a nadie como ella. Se siente sola.

"En momentos como esos, cuando la realidad me hacía ser la única manzana roja en un canasto donde solo había verdes, la vida me parecía más injusta conmigo que con mis amigas. Ni en mi curso ni en mi nivel había otra persona con diabetes. Tampoco en mi pasaje." ¿Por qué yo? Pág. 63. 


Sus padres tienen una tienda de ropa en un centro comercial. La cual se mantiene abierta de lunes a domingo. Debido a eso, casi nunca están con ella en la casa, salvo por el día domingo. Esto intensifica la soledad de Ema, que al ser hija única, solo cuenta con su nana Guacolda y su amiga Yan Zin.

"Había momentos en los que me sentía tan cerca de ella, y otros tan lejos, casi como una huérfana. Mis papás debieron llamarme Soledad, no Ema." Pág. 88. 

Así transcurre su vida. Hasta que un día, al fin sucede algo interesante donde vive. Una de las eternas familias del pasaje se muda, y a los pocos días llega una nueva. Así es como conocen a Agustín, un niño de casi once años que, es toda una sorpresa. Se la pasa en el techo de su casa mirando el universo por su telescopio. Es muy inteligente, muy maduro para su edad y con un sentido del humor bastante retorcido. Gracias a su aparición, vivirán una pequeña aventura, que llevará a Ema a enfrentar sus problemas, a no quedarse callada y decir lo que le oprime el corazón.
Gracias al poder de la amistad y a los lazos familiares, la protagonista sufrirá un punto de inflexión positivo en su vida.

A través del relato en primera persona de Ema, nos adentramos en su cotidianidad. Desde sus ojos es posible percibir aspectos relevantes de la vida diaria que podrían pasar desapercibidos para una mirada adulta.
La autora en unas pocas páginas nos sumerge en un mundo cerrado, es el mundo de Ema, pero desde su casa, con sus amigos y vecinos del pasaje. Hay menciones de su escuela y sus compañeros, pero no se exterioriza. Todo se concentra en su barrio. Desde allí se aborda la temática principal del libro, el eje de la historia: la diabetes en los niños. Hay mucha precisión al respecto, todos los detalles están bien cuidados: como la alimentación, lo que hay que hacer en casos de comas diabéticos, los procedimientos para medir la glicemia, los síntomas cuando la enfermedad se manifiesta por primera vez. Está todo muy bien explicado, de una forma tal que los niños y jóvenes lo comprendan. Lo que la historia logra es acercar este problema que muchos viven en soledad al público en general, busca despertar esa empatía tan escasa de nuestro tiempo.

"Empecé a sentirme mareada. Mis manos transpiraban helado y de pronto dar un paso más me pareció titánico, de un esfuerzo incalculable. Era la señal. La de la descompensación." Pág. 179.

Pero para desarrollar este tema, es necesario seguir a Ema en su vida diaria. Y esa vida, que podría ser aburrida y repetitiva, resulta enriquecida y atractiva para el lector juvenil, gracias a la inclusión de ciertos detalles que despiertan su atención. Como la reunión de dos culturas tan diferentes como la China y la Chilena. Las constantes descripciones de los hábitos de la familia de Yan Zin, y de cómo ella se maravilla de las costumbres chilenas, producen un contraste lleno de vitalidad. Además, hay vecinos bien singulares, como los Núñez, que representan a esa parte de la población que está consciente del daño que el hombre hace al medio ambiente. Y luego, cuando aparece Agustín, aporta su lado científico y organizativo, para terminar de darle a la historia el cariz que requiere.

Hay dos temas que se destacan en el libro, y gracias a ellos los protagonistas se mueven y evolucionan. El primero es la amistad que los lleva a formar lazos inquebrantables, y a través de esa unión superar temores y obstáculos. El segundo es la comunicación, ya que por medio de ella, se logran resolver conflictos, malentendidos y problemas muy íntimos, como la soledad de una niña cuyos padres trabajan todo el día, o la de un matrimonio recién separado.

Es una historia que a pesar de su breve extensión, trae muchos elementos positivos para el público juvenil en general, como también para ayudar a los adultos en la comprensión de los problemas de los niños a esa edad.
Muchas gracias a Editorial Zig-Zag por el envío del ejemplar  
Ricardo Carrión
Administrador del blog

domingo, 12 de noviembre de 2017

Reseña Nº 190: Este domingo

Este domingo (1966)

ricardo-carrion
José Donoso (1924 - 1996)
Debolsillo
212 Páginas

Donoso concibió este libro con una estructura muy inteligente. Lo dividió en dos partes bien definidas. Primero en un plano infantil, como una suerte de recuerdos de la infancia de un personaje determinado. Son tres narraciones cortas de este tipo, hay una al inicio, otra en el medio y una al final. El segundo plano es el adulto, que está dividido en dos partes, son las más extensas y donde se desarrolla el grueso de la novela. En conjunto, estos dos planos, infantil y adulto, le dan forma al universo decadente del autor de mediados del siglo XX en Chile. 

El primer plano es el encargado de sumergirnos en la historia de una antigua familia burguesa chilena: los Vives-Rosas. A partir de los recuerdos de la infancia, un misterioso nieto de la familia,  comienza a dar detalles de sus abuelos, de la servidumbre y de la casa. Junto a sus primos recorre los rincones de la casona, y en medio de juegos y castigos, nos da una idea general del estado de las cosas. Con un halo de misterio, construye en nuestra mente a sus extraños abuelos: Álvaro y Chepa. Hay algo inquietante es su forma de vida, en su comportamiento, que logra despertar curiosidad. 

Y gracias a lo anterior, se logra una mejor recepción al iniciar la primera parte del libro, es decir, el plano adulto. Ya que allí, a través de un narrador omnisciente, se comienza a descifrar la vida de uno de los abuelos: Álvaro. Él es un abogado retirado, con muchas influencias en el medio burgués, es un tipo culto que aprecia mucho la lectura, pero es conformista, siguió una carrera y un trabajo que no le gustaban para seguir un modelo de vida estandarizado. Por la misma razón, se casó con Josefina Rosas (Chepa), una mujer de su clase; era lo indicado, lo correcto, lo esperado.

"No la ama. Pero la va a amar. De eso está seguro porque ella tiene todo para amarla y representa lo mejor, el punto más alto de su mundo".


Todo aquello solo lo arrastró hacia la frustración, tanto matrimonial como existencial. A través de un retroceso en el tiempo, la narración nos envuelve en fragmentos de la juventud de Álvaro, en sus deseos y sexualidad. Para luego unirse al tiempo presente, a un día "Domingo", en donde a través de un hecho tan cotidiano como ir a buscar las empanadas donde la ex sirvienta, "La Violeta", nos adentra hacia el final de un mundo burgués que se derrumba irremediablemente.

"...este domingo, este olor a domingo, a domingo en la mañana pero no muy temprano, cuando las sirvientas están atareadas en la casa". 

En esa primera parte, donde se narra la historia de Álvaro, se alude constantemente a ciertos comportamientos de su esposa, Chepa. Sobre todo actitudes y situaciones que él detesta de ella, que le reprocha. En ese momento el narrador solo nos entrega la visión de Álvaro, quedando muchas cosas sin explicar y comprender. Las cuales solo toman forma y sentido en la segunda parte, donde se narra la historia de Chepa. Paralelamente, ese mismo día Domingo, mientras Álvaro busca las empanadas, ella vive su propia aventura, o más bien, desventura. Pero, al igual que en la primera parte, también se hace un retroceso en el tiempo, donde la singular personalidad de Chepa comienza a vislumbrarse. Uno de los momentos más importantes, es cuando hace todo lo posible por sacar a un hombre de la cárcel: Maya. Él rondea los treinta años, mientras ella ya pasa de los cincuenta. Las diversas peripecias que vive al intentar reintegrar a este hombre a la sociedad, devela un deseo oculto en ella, algo que en apariencia no existe, pero que lentamente fluye para destruir los últimos vestigios de una vida desperdiciada.

"Miedo. Pero no miedo. También hay miseria en Maya y cuando hay miseria hay una puerta abierta para que yo entre. Quiero tocarlo".

La narración de Donoso, como siempre es preciosa y decadente, sus palabras están cargadas de  melancolía y nostalgia, los gestos y movimientos de los personajes marcan en sus acciones la fuerza de la destrucción, del fin de una etapa; el derrumbe de la burguesía. Los diálogos son cortos, debido a que en muchas ocasiones los inserta en continuidad con el texto, de una forma tan natural que a veces pasa desapercibido. También cambia bruscamente de narrador. En un momento pasa de tercera persona a primera, con una voz llena de ecos lejanos y distantes, que resuman cansancio, agotamiento, debilidad. Lo cual es sencillamente precioso. Es una tristeza que sonríe.

Así, el libro se convierte en una suma sucesos complementarios. A medida que se avanza en la historia esta va adquiriendo forma pieza a pieza, pero el mundo que nos narra, que nos cuenta, al mismo tiempo se desmorona. Es una construcción inversa. Es la cimentación de un derrumbe, el amanecer de un ocaso;  la vida y la pérdida de su sentido.

Donoso apuesta por la dualidad, no solo Construcción-Destrucción, sino también mundo adulto versus mundo infantil, lo que se refleja en los recuerdos infantiles que dan inicio y término a la historia. Ese juego de contrastes lo hace con la intención de juzgar a los personajes adultos desde el severo pero inocente mundo infantil; inocente pero verdadero. En el adulto se destacan los vicios y debilidades morales que los personajes encubren superficialmente, para luego caer en la mirada infantil que los castiga.

Como ya es tradicional en las novelas de Donoso, la servidumbre tiene un papel fundamental en la historia. Ya que a través de ellos, como representantes de las clases bajas, se logra dar una mirada más acabada de la realidad social de mediados del siglo XX en Chile, pero no lo hace a través de una simple retratación, sino a por medio de contrastes y tergiversaciones. Hay una utilización del concepto de máscara que Donoso ya pensaba para El obsceno pájaro de la noche, el cual escribía paralelamente a esta historia. Es la fachada de un mundo burgués que se desmaterializa, para dejar  en evidencia su verdadera apariencia:  la pesadilla.

Ricardo Carrión
Administrador del blog

jueves, 9 de noviembre de 2017

Curiosidades literarias: Franz Kafka

Curiosidades literarias de Franz Kafka

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Dicen que Kafka revolucionó la literatura universal. Muchos destacan sus temáticas como psicológicas, e incluso lo asocian al existencialismo. Pero de verdad, ¿cuál es la maravilla de este autor? Si abren uno de sus libros, no encontrarán más que historias bastante simples y conmovedoras, incluso absurdas y fantásticas. Entonces, ¿qué encierra Kafka en sus letras? La respuesta más acertada hasta el momento, según mi parecer, es la del crítico literario Jordi Llovet, quien en un magnífico prólogo de una edición de recopilaciones de escritos de Kafka, intenta poner en palabras el talento del autor checo. Para Llovet, Kafka logra algo que ningún escritor había logrado hasta su aparición. Toda obra de ficción tenía como base la realidad, y las palabras se amoldaban a ella; la literatura era una sombra de lo concreto. Es decir, las palabras, estaban subyugadas a la realidad. Pero Kafka construye un universo narrativo en donde aquello no impera, si no que, tanto la realidad como la palabra se crean al unísono. No existe realidad sin la palabra, ni palabra sin la realidad. Y lo hace de forma natural, con un estilo que, no modificó hasta su muerte. La literatura, lo real y la propia existencia del autor, se fundían en un acto creativo único: La escritura. 

Si quieren saber más de este grandioso autor, les dejo algunas curiosidades:

- Nació en 1883, en el seno de una familia judía germanohablante en Praga, Checoslovaquia.

- Estudió leyes en la Universidad alemana de Praga, y a partir de 1908 trabajó como empleado en una compañía de seguros.

- Casi ninguna de sus obras famosas fueron publicadas en vida, como El proceso (1925) o El castillo (1926).

- Su narración corta más emblemática, La metamorfosis, sí la publicó en vida, en 1915.

- En 1917 escupió sangre, desde ese momento hasta su muerte, pasó por varios sanatorios centroeuropeos.

-Murió el 3 de junio de 1924, de una tuberculosis de laringe, a la edad de cuarenta y dos años.

-Antes de morir, pidió a su amigo Max Brod que destruyera toda su obra, la publicada y no publicada. Gracias a que Brod no cumplió dicha voluntad, tenemos el privilegio de leer a Kafka.

-Siempre se sintió expulsado de la sociedad. En una ocasión, al entregarle uno de sus escritos a su tío,  quien lo lee como si nada y se lo devuelve diciéndole: "Lo de costumbre". Kafka relata con tristeza dicho episodio, afirmando que "de un empujón lo acababan de apartar de la sociedad".

-Kafka creía firmemente en que no existía una salida para el escritor, para los demás sí, pero no para el escritor. Ninguno de los personajes de sus historias la encuentra. El escritor crea, pero muere lentamente en el proceso. "No hay salida".

-Su arte, su escritura, siempre tiende a lo trascendental. Es por eso que dejó muchas narraciones inconclusas, o concluidas, pero muy breves. Hay una trampa en la transparencia de sus escritos, que parecen dibujar algo común y corriente, pero allí es donde se encuentran los misterios, en su propia claridad y no en lo enrevesado.

-Desde muy joven sintió la vocación literaria, pero al mismo tiempo creía que era un hombre castigado con la imposibilidad de escribir, y no con la habilidad para hacerlo.

-Admiraba a Dickens, Cervantes, Heinrich Von Kleist y sobre todo a Gustave Flaubert, su mayor influencia.

- Sentía el peso de ser un escritor. Escribiera o no, siempre era un escritor, y un escritor que no escribe, sufre. Por eso, cuando no podía escribir, ya sea por su cansancio o por su trabajo, se sentía desgraciado. Porque si no se manifestaba mediante las letras, él sucumbía.

-Siempre consideró a la metáfora o a la parábola como un procedimiento idóneo para estructurar sus relatos. No eran de su agrado, pero eran necesarias para construir su literatura.

-El padre de Kafka tuvo una vida dura, con trabajo y esfuerzo logró tener su propia fábrica. Esa misma fábrica es la que quería que Kafka dirigiera, que trabajase en ella y lo ayudara.
Kafka sentía que su padre creía tener la verdad y la razón de su parte, por portar las cicatrices de su esfuerzo. Creía que su hijo debía estarle agradecido de no hacerlo sufrir aquella vida dura. Y por eso lo educó rigurosamente.

-Conociendo lo exigente que era Kafka consigo mismo al momento de escribir, y lo mucho que le costaba reunir palabras, sorprende que uno de sus mejores relatos, conocido como "La condena", lo haya escrito en una sola noche, en un arranque de inspiración. Ese relato fue dedicado a un mujer muy especial para Kafka, con la que tuvo una relación tormentosa: Felice.

Bien, la idea de esta entrada era provocarles curiosidad. La curiosidad de leer a Franz Kafka. Si bien tiene novelas increíbles como "El proceso" o "El castillo", son las narraciones breves su mayor virtud. No le tengan miedo, lean sus narraciones, sus cuentos, no necesitan leerlo todo de inmediato. Poco a poco sumérjanse en el universo Kafkiano.

Ricardo Carrión
Administrador del Blog



domingo, 5 de noviembre de 2017

Reseña Nº 189: Cartero

Cartero (1971)

ricardo-carrion
Charles Bukowski (1920-1994)
Anagrama
188 páginas


Bukowski es considerado un claro exponente del movimiento literario estadounidense "realismo sucio". El cual se caracteriza por minimizar todo tipo de descripciones, ya sea sobre escenas, entornos o personajes. Es un estilo parco y superficial, en donde incluso los diálogos son secos y dicen justo lo necesario, sin especificar o incluir acciones, gestos o verbos dicendi. Pero no solo la narración es así, los personajes también, son hombres comunes y corrientes, sin ningún elemento que los haga sobresalir de los demás, excepto por su propia decadencia. Son seres grises e ignorados imbuidos en un ambiente urbano, subsistiendo con lo mínimo. No es que Bukowski haya querido escribir con dicho estilo. Lo que pasa es que Bukowski perteneció a ese mundo. Y lo que hace en sus novelas, es retratar su vida a través de un Alter ego: Henry Chinaski.

Cartero fue la primera novela que escribió, la comenzó justamente cuando decidió dejar su empleo en el servicio postal. En ese momento apostó todo a la escritura. Es por eso que en Cartero nos relata lo que estaba viviendo en ese entonces. Se remonta a cuando tenía treinta y seis años. Y Chinaski, como siempre, andaba perdido por la ciudad, de pensión en pensión, bebiendo, apostando en el hipódromo, relacionándose alternativamente con diferentes mujeres, las cuales perdía a cada momento por diferentes motivos. Nada era constante para él, nada era definitivo, todo pasajero. Pero no siempre  podía seguir así. Y la oficina de correos sería la excepción.

"Empezó por una equivocación.
...me enteré por el borracho que vivía calle arriba, y que lo hacía todos los años, que contrataban a cualquiera que se presentase, así que fui y lo siguiente que supe fue que tenía una saca de cuero a mis espaldas..."


Todo comenzó con la necesidad de buscar un trabajo para poder conseguir algo de comer para él y su novia de turno, Betty. Por algunos conocidos, se enteró de que en correos estaban aceptando a todo el mundo. No perdió el tiempo y se dirigió allí. Desde ese momento entra como auxiliar de cartero.
A través de su prosa seca, nos cuenta sus peripecias en el trabajo; el infierno de la calle: las miradas indiscretas, los perros, la lluvia, la gente loca. Y todos esos obstáculos los debe sortear en un período de tiempo exacto, ya que no puede fallar en la hora de llegada a la central, lo que siempre le ocasiona conflictos como no poder almorzar o cosas peores.

-¡Apártese! -dijo una voz de mujer-. ¡Apártese para que pueda ver su cara!
-Bueno, ya está, pensé, otra chiflada.

Pero Bukowski se lo toma con humor, tanto sus quiebres amorosos, como sus peripecias en la calle, las narra con soltura e hilaridad, se ríe de él mismo, de su desgracia. Pero cuando se trata de contar la historia de un compañero, de las personas que lo rodean, se vuelve muy emotivo. Hank, el tipo duro y superficial, el que cosifica a las mujeres, y que por lo mismo muchos odian leerlo. Tiene un lado profundo y humano que lo demuestra cada vez que alguna de sus novias, amigos o compañeros, se meten en problemas. No importa cuánto diga para afuera. Chinaski es un ser tremendamente emotivo y conmovedor.
Arrastrado por sus vicios hacia la nada. Sumergido en el mundo de la bebida y las apuestas en el hipódromo. A pesar de esa miseria que lo rodea, el espíritu de Chinaski sigue intacto e inquebrantable. Y  en aquella época se encontraba a punto de hallar un salvavidas: La escritura.

Por la mañana era de día y yo seguía vivo.
Quizás escriba una novela, pensé.
Y eso hice. 

Al ser su primer libro, encontré que careció de la profundidad que vi en "La senda del perdedor". Es mucho más superficial, pero no menos humano. Se nota su inexperiencia al escribir. El libro no tiene el ritmo de otros. No tiene ese final rematador que normalmente coloca en cada párrafo. Es solo el boceto de lo que escribirá en el futuro, por lo tanto, a pesar de haber sido muy entretenido, no lo recomiendo para partir. La senda del perdedor es el libro ideal para iniciar con Bukowski, ya que allí podremos conocer los orígenes de Chinaski, para así poder entender de mejor forma al personaje en sus otras novelas, incluyendo cartero. La dureza y el humor de Chinaski puede resultar repulsivo, sino se considera su vida anterior, su juventud y niñez.

Ricardo Carrión
Administrador del blog